ARTISTA

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Fader, Fernando

Nació el 11 de abril de 1882. Se debate su lugar de nacimiento. Algunos lo ubican en Burdeos, Francia, pero otros dicen que nació en Prusia. De todos modos Fader siempre dijo que había nacido en la Provincia de Mendoza y allí transcurrió su infancia, pero realizó sus estudios primarios y secundarios en Francia y Alemania. En 1898 regresó al país y realizó sus primeras obras pictóricas, entre las que destaca el óleo ”El viejo piojoso”. Viajó nuevamente a Europa en 1900. Hasta 1904 se instaló en Munich y estudió en la Escuela de Artes y Oficios de dicha ciudad. Luego asistió a la Academia de Bellas Artes y tomó clases con Heinrich Von Zügel, pintor animalista. En 1904 fue premiado con la Medalla de plata de la Academia por su obra ”La comida de los cerdos”. En 1906 realizó una exposición en el Salón Costa de Buenos Aires. En esa muestra se evidencia tanto su inclinación hacia la pintura de paisajes como el desprendimiento del estilo aprehendido en Munich. En 1907 conformó el Grupo Nexus junto con Pío Collivadino y Carlos Ripamonte, entre otros. También adhirieron Rogelio Yrurtia y Cesáreo Bernaldo de Quirós, quienes en ese momento residían en Europa. A los integrantes de esa agrupación los unió la necesidad de crear un arte genuinamente nacional, encontrando en las tradiciones y escenarios naturales argentinos, los tópicos fundamentales para construir un discurso artístico de pertenencia. Fader se instaló en Buenos Aires en 1914. Ese mismo año obtuvo el Primer Premio de Pintura por su obra ”Mantones de Manila”, en el IV Salón Nacional de Bellas Artes de dicha ciudad. Debido a una afección pulmonar se radicó en Córdoba en 1916. Allí, inició una instancia de mayor libertad expresiva y realizó su producción pictórica más comprometida con el paisaje argentino, sus tipos y costumbres. En las escenas serranas pintadas, cargadas de cierto tinte lírico, el artista plasmó inquietudes neorrománticas, donde sus emociones se tradujeron mediante el uso de la paleta. En ese período, bajo la influencia del Impresionismo, su pintura derivó hacia una visión luminosa del ambiente, sin descuidar por ello otros aspectos de la composición. No obstante, a diferencia de los impresionistas, no representó la pura percepción de la luz. Por el contrario, los efectos lumínicos fueron realizados mediante el uso de colores claros. Rosas, azules y lilas se neutralizaron con grises a fin de representar los diferentes estados de la atmósfera. Las telas realizadas fueron resueltas con pinceladas cortas y empastadas. Algunas veces con una técnica sumamente minuciosa, de pequeños toques de pincel. Otras, empleando espátula y colores saturados, vibrantes y luminosos. Las obras pertenecientes a la serie ”La vida de un día” corresponden a dichas características y se instauran dentro de su período cordobés. Pintadas a plein air, el autor realizó ocho lienzos de un mismo paisaje, planteando la construcción de cada obra en base al registro de los cambios producidos por la luz del día. Es ineludible la referencia a las series de Monet, aunque Fader se mantuvo en un planteo naturalista con cierta inclinación hacia el simbolismo. Cada cuadro lleva como título el momento del día en que fue llevado a cabo, poniendo en evidencia las transformaciones sucedidas entre la Mañanita y el Anochecer. En su totalidad, estas telas constituyen la única serie unitaria por él pintada. Fader se transformó en uno de los artistas más apreciados y reconocidos del país. Los paisajes realizados reflejaron el gusto argentino y representaron la pintura nacional. Sus muestras individuales, inauguradas año tras año en el mes de septiembre, se convirtieron en uno de los acontecimientos más importantes de la temporada artística de Buenos Aires. Entre sus múltiples retratos, óleos y acuarelas se destacan ”La mantilla”, ”La madre” y ”La liga azul”, estas últimas expuestas en el V salón Nacional de 1915. En 1921, debido a su estado de salud y al mal tiempo, se vio obligado a suspender las incursiones al aire libre. Por lo tanto, debió buscar otros motivos para representar. Las series de desnudos nacieron como consecuencia de dicha situación. ”Desnudo” pertenece a esa etapa y se diferencia de otras obras suyas ya que el cuerpo en reposo de la modelo se muestra en su totalidad, a la manera de los clásicos desnudos de la historia del arte. Con empastes y pinceladas vigorosas, el artista construyó con firmeza y expresividad la anatomía de la mujer, en un espacio apenas sugerido. En 1925 pintó Autorretrato. Bajo una apariencia inconclusa debido tanto a la técnica abocetada como a una paleta restringida al uso de dos tintes complementarios -naranjas y azules-, el autor representó su propia imagen reflejada frente al espejo. Fue nombrado Profesor Titular de la Cátedra de Paisaje. En su pintura se aprecian distintos periodos emocionales, como la etapa de interiores oscuros con predominio de los colores ocres y pardos y su otro momento de más luminosidad, donde la luz artificial cae sobre los objetos relacionando el color-luz con el objeto-luz. 

Exhibió sus obras en el país, en España y Alemania. En 1915 participó en la Exposición Internacional en San Francisco, Estados Unidos, en la que consiguió una Medalla de Oro por su tela ”La comida de los cerdos”. En 1924 se realizó, su primera retrospectiva, y una Muestra Homenaje por sus 50 años en 1932. Allí se presentaron 119 obras concretadas entre 1904 y 1930. El artista no pudo asistir a causa de su enfermedad.

Murió en Loza Corral, Córdoba, el 25 de febrero de 1935.

Sus obras pueden apreciarse entre otro lugares en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires; el Museo Provincial de Bellas Artes “Emiliano Guiñazú”, Casa de Fader, Mendoza, y el Museo Municipal de Bellas Artes de Rosario “Juan B. Castagnino”.

OBRAS DESTACADAS