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Ditaranto, Tomás

Tomás Ditaranto, pintor y dibujante, nació en Montescaglioso, Italia, el 24 de febrero de 1904. Emigró de su país natal dos años después, y se instalan con su familia en Buenos Aires. Fue aprendiz de herrero a los ocho años. A los 13 años decide dar sexto grado libre para ingresar a la Academia Nacional de Arte, y cuando de allí egresa cursa la Academia Nacional de Bellas Artes bajo la dirección de los maestros Collivadino, Alice, Centurión y Rossi, egresando en 1927 con el título de profesor. Deja su profesión de herrero, y poco antes de recibirse aprende el oficio de fotograbador; en pocos meses se convierte en el mejor de este gremio. Se casa en 1929, y tiene sus hijos en 1930 y 1933.
Su primer trabajo enviado al Salón Nacional de Bellas Artes es de 1929. En 1941 tiene su propio taller de fotograbado, dejando ese oficio en 1945. Ese año realiza su primer exposición de pintura. Hasta ese año pintaba durante las vacaciones en Córdoba y otras provincias, los sábados por la tarde y los domingos. Pero a partir de 1945 empieza a viajar por el país principalmente por las provincias del noroeste. Tenía gran atracción por las costumbres y paisajes argentinos. Recorrió lugares de mar y montaña, dejando sobre ello una vasta obra artística. Llegó a ilustrar la edición polilingüe del Martín Fierro.
Realiza 14 viajes al exterior; en la mitad de ellos permanece en el extranjero más de 12 meses. En todos estos viajes dibujó y pintó, y en muchos de ellos expuso.
En toda su trayectoria realizó 261 exposiciones: 250 en el país y 11 en el extranjero. Su primer exposición fue colectiva en el año 1921, y en 1945 realiza su primer exposición individual. Su última exposición individual es de 1981.
Hizo múltiples publicaciones de ilustraciones en: Partituras, revistas, diarios, almanaques, tarjetas de navidad, libros, bonos y billetes de lotería. Fue colaborador de “Caras y caretas”, “Atlántida” y “El hogar”.
Desde 1945 su vida fue pintar intensamente todos los días, esto lo hacía muy feliz. Los primeros años de la década del ´60 estuvo muy enfermo pero pudo restablecerse por la atención de sus médicos y por su voluntad de vida. Cuando aún estaba convaleciente la firma Quareta de Volcán le pide a Quinquela Martín que realice un mural. Éste decide no hacerlo y recomienda a Ditaranto para que lo pinte. Ditaranto pide solamente dos operarios que le muevan el andamio en el cual realiza esta obra de grandes dimensiones.
En 1950 participa en las muestras “24 pintores argentinos” y “50 años de pintura argentina” en el Museo Nacional. En 1951 por motivos de estudio viaja a Europa.
Hasta 1983 pintó con avidez, tenía necesidad de dejar testimonio de todo lo que veía. El paisaje y el hombre quizás fueron sus metas en aquellos años. A mediados de 1983 empieza a perder la visión, ya que la medicación que tuvo que tomar desde los años ´60 se la fue debilitando. En 1984 este mal va avanzando, y le impide ver como antes por lo que pinta a partir de la memoria.
El 28 de agosto de 1985 fallece a los 81 años de edad.
Sus obras se encuentran en: Secretaría de Cultura de Buenos Aires, Casa de Gobierno de Jujuy, Liceo Militar San Martín, Museo Escolar de Arte “Antonio Alice” y en museos de Grecia, Italia, Estados Unidos, Brasil y España. 
Sus hijos conservan una naturaleza muerta de 1918: tenia 14 años. Hasta su muerte jamás dejo de pintar, fueron 67 años comprometidos con la pintura.
Por iniciativa de su hijo, Hugo, surgió en 1993 el Museo Epeo, en Nocara, Italia, que consta de tres salas en las que se exhiben setenta obras suyas: “No fue fácil lograr ese objetivo. Hugo se conectó con parientes de Tomás que habitaban el pueblo donde nació el artista, Montescaglioso, con la idea de armar el museo allí, pero se enteró de que en una ocasión la mafia robó un cuadro de su padre de la Basilicata, entonces, por razones de seguridad y hasta contar con las medidas correspondientes para una exposición permanente, no consideraron oportuno recibir la donación de las ciento cincuenta obras de Ditaranto prometidas por Hugo. Actualmente, se está reconstruyendo la Abadía Benedictina - sumamente importante en Italia - donde es probable que puedan dedicar una sala a las obras de Don Tomás”.

 

 

 

 

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