ARTISTA

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Chab, Víctor

 

Víctor Chab nace en la ciudad de Buenos Aires, el 6 de septiembre de 1930, en el seno de una familia de inmigrantes judíos. Nacidos en Damasco, luego de un breve paso por Cuba, sus padres se instalan en la Argentina donde se dedican al comercio.

A los trece años, apenas salido de la escuela primaria, Chab ya había definido su vocación por la pintura. Autodidacta, asistió a diversos talleres -brevemente el de Cecilia Marcovich y Demetrio Urruchúa- hasta que conoce el taller libre MEEBA (Mutual de Estudiantes y Egresados de Bellas Artes) donde ejercita el oficio. En 1947 obtiene el Segundo Premio del XXVI Salón Anual de MEEBA. El jurado, integrado por Antonio Berni y Miguel Carlos Victorica, entre otros, otorgó este premio a la obra “Manzana sobre mesa”, que el crítico Gonzalo del Castillo calificó de sensible, característica inusual para un artista de sólo 17 años. A pesar de este temprano reconocimiento, Chab -joven y exigente- quemó en el patio de su casa en Villa Urquiza toda la obra producida en los años previos a su primera exposición individual. En 1952 conoce a Juan Andralis, alumno del pintor surrealista Batlle Planas, con quien entabla una estrecha amistad de profunda compenetración intelectual. Aprende francés para poder leer de primera mano los textos de André Bretón y los surrealistas que se convierten en su referente poético. Es una época de gran avidez en la que el artista toma contacto sistemáticamente con el arte universal y contemporáneo.

En 1952 realiza la primera exposición individual en la ciudad de Buenos Aires,. Presenta la obra “Diálogo”: es representativa de esta primera pasión surrealista en su manera más ortodoxa. El azar, uno de los conceptos básicos del movimiento, intervino en la elección de la técnica utilizada, la tinta. En ese momento estaba cumpliendo con el servicio militar en una oficina en Tandil, encontró tintas y comenzó a experimentar con ellas. Sus obras de los dos siguientes años trasuntan su visión personal del surrealismo.

En 1954 expone en Buenos Aires, “Seis pintores”, junto a cinco alumnos de Batlle Planas: Roberto Aizenberg, Guillermo Berrier, Inés Blumencweig, Julio Silva y Jorge Kleiman.

Continúa experimentando con tintas como en las obras “Saludo del ángel”, y “Otra versión de Maldoror”. Del grafismo muy suelto surgen las formas a partir del método de la libre asociación de ideas. También los collages de imágenes y de textos entran en el ámbito de sus intereses ligados al surrealismo; los \"poemas encontrados\" en su disposición poética de palabras tomadas al azar de distintos diarios y revista, y las escenas inverosímiles producto de la unión de imágenes.

1955: Fin de la etapa de ortodoxia surrealista, comienza con una geometría libre, poética, que se ha emparentado con la iconografía de Paúl Klee y Joan Miró. Paralelamente trabaja en una vertiente geométrica sígnica, de tono más racional, que se resuelve en planos y figuras de colores netos. También de este momento es una serie de “témperas lavadas” en las que combina los efectos producidos por la mezcla de témperas y tinta china. Sobre una base de planos a la témpera, Chab cubre con tinta china la totalidad de la superficie y la deja secar. Luego moja con agua el papel y, la tinta que cubría a la témpera, se escurre. Así, el negro de tinta solo permanece en aquellos lugares que -con intención o por azar- no fueron cubiertos por la témpera. La calidad visual de estas obras es cercana a la de la xilografía.

Chab es elegido para participar en la XXVIII Bienal Internacional de Venecia, de 1956, representando a la Argentina.

En 1957 Chab reúne al grupo conocido como “Siete pintores abstractos”, Rómulo Macció, Clorindo Testa, Josefina Miguens (Robirosa), Kasuya Sakai, Marta Peluffo, Osvaldo Borda y el propio Chab. Macció diseñó el catálogo que -inusual por su calidad para la época- retrata a los artistas y documenta con fotos las obras exhibidas. El grupo, heterogéneo como lo mostrará la carrera posterior de cada uno de ellos, participaba del denominador común de una abstracción libre. Sobre la base del grupo el poeta y crítico Julio Llinás organiza el grupo Boa filial argentina del movimiento internacional Phases. Este se propone un programa de exposiciones y publicaciones -entre ellas la revista del mismo nombre- que aglutine los artistas actuantes en distintas poéticas resultantes del encuentro entre el surrealismo y la abstracción lírica.

1960-1962: Es una etapa de grandes telas trabajadas con óleo en el que la gestualidad es el elemento predominante. Desde el comienzo de la década participa de exposiciones antológicas de arte argentino contemporáneo en Argentina y en el exterior. 1962 es el año del comienzo de una serie que se extiende a lo largo de una década y que la crítica denominó Bestiario: formas abstractas con reminiscencias zoomórficas insertas en la tradición goyesca de la “pintura negra”.

En 1964 participa en exposiciones internacionales de promoción del arte argentino.

En 1967 participa de la antología del surrealismo en la Argentina que organiza Aldo Pellegrini en el Centro de Artes Visuales del Instituto Di Tella.

En 1968 expone collages en el Instituto de Arte Contemporáneo de Lima.

En 1969 el grupo Boa expone en la Sociedad Hebraica Argentina.

En 1972 Nocturnas, aunque coloridas, son la serie de monocopias que trabaja este año y expone en la sede de la OEA en Washington. De iconografía semejante a la desarrollada en la pintura, la paleta es diferente -producto del uso de tintas gráficas- y las formas más abstractas. La monocopia es obra única como una pintura. Pero su peculiaridad reside en que el resultado es una estampa. Es decir, un original obtenido por medio de una técnica gráfica de impresión. Este procedimiento permite lograr ciertas calidades, como los color plenos, que convierten a la monocopia en una técnica de ricos recursos plásticos.

1974 La década del 70 en la Argentina vio un auge inédito del grabado y el dibujo. Chab comienza a trabajar en una serie de dibujos a lápiz donde surge el tema de la figura humana desnuda, por lo general sugerida a partir de fragmentos. Las figuras generalmente se desenvuelven en espacios geométricos que las contienen. La existencia de dos modos diversos -el naturalista del modelado y el tratamiento en piano de los espacios geométricos-sitúan a la obra en un cruce entre el contenido surreal y el lenguaje formal de la neofiguración. En 1976 participa de “Pintura Argentina Actual. Dos tendencias” en el Museo Nacional de Bellas Artes, una exposición dedicada a las distintas vertientes geométricas en diálogo con el surrealismo.

En 1977 expone una serie de óleos y grafito sobre tela de iconografía semejante a la que venía desarrollando en el papel. 

En la década del 80, Chab retoma el collage en obras que resultan desarrollos de sus animales de los años sesenta. El color cobra una importancia que presagia la vibración de su paleta actual. Su obra de este momento es abstracta, aunque en ocasiones, la posición de las figuras o su disposición en la composición remiten a paisajes.

En 1992 la obra de Chab busca unir la exploración de la luz, como símbolo esencial de las fuerzas del inconsciente, con la temporalidad. 

Chab nunca abandonó la tinta. Paralelamente a las grandes telas al óleo, la inmediatez del trabajo sobre papel y la ductilidad de la tinta le resulta un medio ideal para el fluir de la conciencia, para ese automatismo que pone entre paréntesis a la razón.

1999: expone obra reciente donde predomina el tratamiento figurativo: “Iniciación al placer” o “Vuelo nocturno”.

En 2001 expone obras altamente figurativas las cuales ponen en escena varios de los temas que Chab ha tratado en su larga trayectoria: automatismo versus imagen, representación versus delirio. Estas mujeres de reminiscencia africana aluden a lo primitivo por una doble vía. Por una parte, lo primitivo en tanto lo primero, en el sentido que otorga el psicoanálisis a este término: lo formante, lo primigenio. Pero también son un homenaje al gran maestro del arte moderno, Pablo Picasso.

 

 

PREMIOS

1947 

“Salón MEEBA”, Segundo Premio, Buenos Aires, Argentina.

1958 

“Premio Franz Van Riel”, Salón de Acuarelistas y Grabadores, Buenos Aires, Argentina. 

“Medalla de Plata”, Exposición Universal de Bruselas, Bélgica.

1959

 “Primer Premio Olivetti Argentina”, Buenos Aires, Argentina.

1965 

“\"Primer Premio Salón de Artistas Jóvenes de Argentina. ESSO”, Buenos Aires, Argentina.

1966 

“Mención de Honor”, Primer Salón del Tapiz, Buenos Aires, Argentina.

1967 

“Premio Internacional Rubén Darío”, Primer Premio. Nicaragua. %u2028“Rubén Darío”, Primer Premio. Nicaragua.

OBRAS DESTACADAS